sábado, 1 de noviembre de 2014

2000 - 2002: El Debacle.

En diciembre de 1999 asume la presidencia el señor Fernando de la Rúa y Carlos (Chacho) Álvarez, al frente de la Alianza, una coalición radicalismo y el frepaso. Era una nueva oportunidad para resolver los problemas heredados. Búsqueda de igualdad social y eliminación de la corrupción. Pero muy pronto se hicieron evidentes a diferencia radical y el frepasista, que trabaron la gestión del gobierno por la profunda crisis renuncio el vicepresidente Álvarez, de denuncias por soborno a los senadores nacionales del peronismo y del radicalismo para que aprobaran la nueva ley de reforma laboral. En lo económico no se logaba salir del proceso recesivo iniciado en el 1998 y se mantenía la convertibilidad de la moneda. En marzo del 2001, el presidente de la Rúa incorpora como ministro de la economía a Domingo Cavallo; propone la convertibilidad ampliada, “mega canje”, déficit cero, fueron algunas de las mediada de su plan económico que resulto insuficiente para frenar la debacle. Como norma de emergencia fijaron, restricciones de dinero en efectivo (el corralito) y de los bancos, provocando una violenta reacción popular. Fue el cacerolazo de la clase media. De la Rúa renuncia y el país se precipita en una abismal crisis en la que se sucedieron 5 presidentes en 15 días.

El 1° de enero del 2002 la asamblea legislativa designa presidenta  al Dr. Eduardo Duhalde, quien convoco a todos los sectores al dialogo social, acompañado por la Iglesia y por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La argentina se fue estabilizando y la acertada política económica del ministro de economía, Roberto Lavagna, en un contexto internacional favorable, crearon la condiciones que permitieron el retorno a la normalidad, esto no logro apaciguar totalmente la conflictividad social lo que decidió al presidente Duhalde a adelantar la elecciones nacionales prevista para diciembre de 2003, a abril del mismo año. En ellas resulto electo el Dr. Néstor Kirchner.

La agudización de la crisis económica a partir de diciembre de 2001 y su gravísima consecuencia en el ámbito laboral.

Las leyes de flexibilización que dictaron durante los años 90, lejos de producir un incremento en el puesto de trabajo fomentaron  la expansión de la informalidad, la precariedad, la subocupación y el desempleo, aun en las empresas más grandes que buscaron reducir costos salariales. 



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